El despliegue de la inversión que Chile y Atacama necesitan
Juan José Ronsecco, Presidente de CORPROA
- Las últimas semanas nos han remarcado el camino que debemos recorrer como país si queremos abandonar de una vez por todas la trampa del estancamiento. Las cifras del PIB Regional, en donde Atacama anotó el mejor desempeño país con un crecimiento de 10.5%; la aprobación en general del Plan de Reconstrucción Nacional y sus iniciativas de impulso a la economía; sumado a dos hitos empresariales recientes, han puesto sobre la mesa las variables críticas de nuestra economía.
Tuve la posibilidad de asistir a la Asamblea Anual y Cuenta Pública de SOFOFA, marcada por un llamado a la acción frente a la emergencia laboral que vivimos; y la primera Conferencia Desayuno 2026 de ASIMET, donde la Corporación de Bienes de Capital (CBC) expuso las proyecciones del informe “Panorama de Inversiones quinquenio 2026 – 2030”. Al repasar ambos encuentros, queda en evidencia que el diagnóstico nacional y la realidad de Atacama se encuentran en un punto de inflexión.
Por un lado, la presidenta de SOFOFA, Rosario Navarro, ha visibilizado la preocupante realidad laboral del país, ratificando algo que en las regiones industriales conocemos de cerca: no podemos seguir esperando a que las grandes reformas políticas se destraben en el Congreso; es el sector privado el que debe tomar la iniciativa, innovando, capacitando de la mano de nuevas tecnologías y exigiendo mayor flexibilidad para generar empleos formales de calidad.
Por otro lado, los datos duros presentados en ASIMET nos devuelven una dosis de optimismo, pero también nos imponen una enorme responsabilidad. La cartera quinquenal estimada por la CBC alcanza una cifra histórica de US$ 87.702 millones, donde la minería lidera con el 41% y nuestra Región de Atacama se posiciona sólidamente en el tercer lugar nacional, concentrando un 13% de la inversión proyectada.
¿Qué podemos observar en estas jornadas? Que las oportunidades están ahí, cuantificadas y listas para ser aprovechadas, pero que su éxito dependerá de nuestra capacidad para transformar esos capitales en valor compartido, desarrollo local y empleos reales para nuestra gente. Con un 79% de la inversión total del quinquenio proviniendo del sector privado, podemos ver que las empresas siguen confiando en el potencial de Chile y de Atacama. Sin embargo, para que esos proyectos pasen del papel a la construcción y absorban mano de obra, resulta urgente hacernos cargo de la “permisología”, otorgar certezas jurídicas y destrabar la inversión responsable.
En CORPROA asumimos este llamado. El dinamismo que proyecta la minería y la energía para Atacama en los próximos años debe ser el impulso para fortalecer a nuestros proveedores locales, potenciar la empleabilidad regional, desarrollar infraestructura habilitante y construir un ecosistema productivo resiliente. Concretar estas auspiciosas cifras tomará tiempo, requerirá de decisiones, acciones audaces y apuestas ambiciosas como crecer más allá del 4%. Es tarea del mundo público y privado acelerar el paso, pasar del diagnóstico a la acción y convertir este histórico panorama de inversiones en bienestar para los habitantes de las regiones del país.


