13 de Enero de 2026
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Por Patricio Urquieta Gracía
Gobernador Provincia del Huasco

Nuestro Presidente Sebastián Piñera quiere mejorar la calidad de vida de todos los chilenos, y lo hace trabajando con prioridad en los asuntos que preocupan a todos los chilenos.  Por eso él ha convocado a todos los sectores políticos a grandes acuerdos nacionales en temas fundamentales para la sociedad chilena. El sentir de la inmensa mayoría de los chilenos, y especialmente del Presidente Piñera, es que la unidad protagonice la acción pública, y que el clima de enfrentamientos sea parte del pasado.

Hace pocos días, el Presidente Piñera envió al Congreso el proyecto de ley que sanciona las conductas antisociales, esas que amedrentan el bien común, que alteran la convivencia familiar y facilitan la acción delictual en los espacios públicos.  Como Gobierno queremos promover el respeto y el cuidado de los espacios que nos pertenecen a todos y procurar que la ciudadanía vuelva a sentirse segura en espacios de uso público – que, de otra manera, quedan a disposición de bandas delictuales o pandillas.  Por eso el Presidente Piñera quiere establecer sanciones más severas a conductas que son antisociales, porque éstas generan inseguridad en los barrios y favorecen a la delincuencia.

El proyecto contempla castigar todas aquellas conductas que generen daños en establecimientos educacionales, en la infraestructura comunitaria, en los medios de transporte público. Además, se perseguirá penalmente el rayado no autorizado en bienes muebles o inmuebles, públicos o privados.  La finalidad es dar más herramientas para combatir las conductas antisociales que hoy quedan en la total impunidad y dan una señal errada. Sin sanción, algunos no distinguen lo correcto y lo incorrecto.

La convivencia de diversos paradigmas en nuestra sociedad – a partir de las distancias generacionales y los respectivos contextos socioculturales – enriquece el debate sobre la mejor regulación de las conductas antisociales, pero también nos invita a tener claridad frente a comportamientos cuyo costo – social y económico – no es asumido por quien los protagoniza, y a trabajar con unidad por la tranquilidad que queremos todos los chilenos.

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