¿Por qué trabajar por Atacama?
Columna de Opinión de Paula Guerrero Zaro, Ingeniero Civil Industrial
Si nos remontamos a los tiempos de Enrique Gallo Toledo, ¿quién no habrá escuchado el famoso gingle: “Copiapó, Copiapó, la ciudad que quiero yo. Copiapó, Copiapó, cada día es mejor”. A mi juicio es la mejor nota que representa al copiapino neto, al que escuchaba radio. Eran aquellos tiempos donde las redes sociales no existían y los medios radiales eran líderes de sintonía. En fin, el tiempo transcurre, la tecnología avanza, y ésta debe usarse de la mejor forma posible. Estamos avanzando en democracia, en la aceptación del otro bajo un clima de unidad y cooperación. Se acercan las elecciones presidenciales, parlamentarias y de consejeros regionales, si realizáramos un cuestionario y le preguntáramos a cada candidato por este gingle habría que ver cuántos de ellos lo conocen, del espíritu que significaba o como trascendía.Pero el punto es que independiente de un gingle, más allá de nacer o no, de conocer o no la historia, de estudiar o no, en una región,… los candidatos deben estar preparados y tener los conocimientos normativos, de procesos y de proyectos para trabajar temáticas regionales, por supuesto, teniendo claro por qué trabajar en Atacama y no en otra región, tiene que ver con tener la base en aspectos humanos-valóricos equilibrados con los conocimientos y experiencia. Si proyectamos esto al ámbito privado cobran gran importancia los aspectos psicológicos y técnicos, en la materia que el profesional o técnico desarrollará sus funciones. Del mismo modo, la política debe ir cambiando y buscando aquellos equilibrios, los bloques políticos deben tener candidatos que tengan habilidades de trabajar en equipo, ser sociales, y desarrollar iniciativas que trasciendan y prioricen el bien común sobre el interés personal. Dicho lo anterior, establezcamos porqué es importante trabajar en regiones, sobretodo en Atacama, porque tiene ámbitos como la minería, agricultura, pesca y turismo,todos generadores de desarrollo, y para que esto ocurra debe existir un Gobierno que no sólo se limite a administrarlos, sino que tenga la iniciativa y estrategia de proyectarlos e incentivarlos.En tiempos difíciles, donde el crecimiento es bajo, conflictos entre proyecto, medio ambiente y comunidades, empleos precarios y variadas necesidades en infraestructura, seguridad vial, lo rural,problemas sociales como los campamentos, vivienda, salud, entre otros, sea más que necesario y prioritario. El tiempo transcurre y los números de necesidades van en aumento; es por ello, que la labor legislativa no sólo debe limitarse a tramitar y votar un proyecto de ley, debe también incorporarse en dinámicas regionales y ayudar a establecer glosas bien pensadas, oportunas a las necesidades de la región, realizar aportes en materia de disminuir la burocracia equilibrando accountability y el saber trabajar con equipos políticos como técnicos. Ahora, lo que está en la prioridad y agenda del país es la educación, las pensiones, la seguridad ciudadana y, muy soterrado, la descentralización (si el proyecto sólo se limita a una figura elegida popularmente o se formula un proyecto en materia de rentas regionales y de competencias que es lo que realmente resolverá el problema de fondo). Finalmente, lo esencial no siempre es visible y los votantes deben preguntarse: ¿Qué te hace volver a un lugar una y otra vez?, tiene que ver con las emociones, el sentimiento que se cultiva por años, la familia, aquel vínculo que se establece entre una o más personas, es el empatizar con las necesidades y comprender que significa el desarrollo territorial y social de las comunas de una región.


