16 de Febrero de 2026

FIN A LA TÓMBOLA ESCOLAR: “Recuperar la educación para los profesores y las familias”

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Por Luis Núñez Barrientos, candidato a diputado por Atacama – Partido Nacional Libertario.

En Atacama, como en todo Chile, la educación pública agoniza bajo el peso de una burocracia que ha transformado el derecho a aprender en un experimento ideológico fallido. La llamada “tómbola escolar” es el símbolo perfecto de ese fracaso: un Sistema que decide el futuro de nuestros hijos al azar, como si la educación fuese un juego de suerte y no el resultado del esfuerzo, la vocación y el mérito.

La verdad es simple: el Estado centralizado fracasó. Los servicios locales de educación (SLEP) se han convertido en oficinas sin alma, más preocupadas de llenar formularios, que de formar personas. El Ministerio, los alcaldes y ahora “incluso proponen” que los gobernadores regionales administren lo que no entienden. La educación no se gestiona desde Santiago ni desde escritorios políticos. Se gestiona desde las salas de clases, donde cada día profesores y apoderados enfrentan la realidad con compromiso y sin excusas.

En Atacama, los colegios públicos se caen a pedazos. Faltan profesores, materiales y autoridad. Las familias están cansadas de promesas y diagnósticos. Mientras tanto, los niños pierden clases por paros, por infraestructura deficiente o por mala gestión. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que los burócratas sigan jugando con el futuro de nuestros hijos?

La solución no está en seguir centralizando ni en inventar más estructuras políticas. El único camino para salvar la educación pública es terminar con la tómbola y devolver el poder a quienes realmente enseñan: los profesores. Proponemos, junto a nuestro candidato presidencial Johannes Kaiser, entregar la administración de los colegios directamente a cooperativas de docentes, con financiamiento basal por alumno y bonos por resultados académicos. Que el dinero siga al estudiante, no a la burocracia. Que los buenos profesores ganen más, y los malos tengan que mejorar o salir.

Cuando la escuela vuelve a ser comunidad y no oficina estatal, el aprendizaje florece. Cuando los profesores administran con libertad y responsabilidad, los padres confían, los alumnos respetan y el país avanza. El verdadero cambio no es más Estado, sino más autonomía, más competencia y más libertad para educar.

En Atacama sabemos lo que es luchar con las manos vacías. Nuestros profesores merecen algo mejor que órdenes desde un ministerio distante. Merecen ser dueños de su trabajo, de su escuela y de su futuro. Terminar con la tómbola es solo el primer paso. El segundo es devolver la educación a quienes la viven día a día.

Chile no necesita un Estado ni un partido que eduque. Necesita profesores libres, familias empoderadas y niños que aprendan por mérito, no por azar.

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