No da lo mismo quien gobierna.
Por : Patricio Urquieta Garcia
La izquierda definitivamente perdió la brújula. Diagnósticos equivocados, políticas mal pensadas y reformas peor implementadas. Simplemente, no ven porque no quieren. El gobierno dice que Atacama “resistió bien” el último evento climático; que con la reforma laboral no habrá más huelgas; que el INE se equivoca cuando acusa desempleo; que no hay terrorismo en la Araucanía (cuando la misma gente de su sector lo afirma); que se ven lo brotes verdes. ¿Dónde vive la izquierda? La gente ve una realidad completamente distinta.
Este gobierno, y los candidatos de corte izquierdista (casi fundamentalistas), van a prometer nuevamente el oro y el moro en estas elecciones; gratuidad en todo lo que el griterío del momento les exija; y una gobernanza “ciudadana” para un nuevo Chile. Pero cuando llegue el minuto de cumplir, les van a responder: “viejo, no hay un puto peso”; “es el sistema”; “Pinochet”.
La economía de este país es un desastre, pero hablan y hablan de las inversiones del Presidente Piñera, para luego esconder debajo de la alfombra las del socialismo chileno; hablan del lucro en la educación, pero callan cuando se nombra a la Universidad Arcis de los comunistas. Ahora les parece que el crecimiento es importante, y que no hay recursos para cumplir lo que prometieron. Pero para aumentar los parlamentarios si hay recursos; para pagar exonerados falsos también; y para condonar impuestos al PS, por supuesto.
En fin, la izquierda nos presenta una lista de desaciertos, incoherencias y una ceguera digna de la demagogia más pura. Eso tiene a Chile en la incertidumbre, y por desgracia en la desesperanza. Peor aún, seguro a más de algún izquierdista le interesa que la gente no vaya a votar, anclado en la esperanza que la disciplina que le impone a sus operadores políticos el vivir del Estado, les de un mayor número de votantes en las próximas elecciones.
Señora, señor, vaya a votar. Usted y muchos más abrazan la idea de un Chile diferente, uno más libre, justo y solidario. No espere que el mundo cambie por arte de magia. La economía no cambia por casualidad. No da lo mismo quien gobierna.


