LA DEUDA DEL MILAGRO: A 16 años del rescate de los 33, la crisis de fatalidades mineras expone las grietas de la seguridad actual en Chile
Por: Redacción Periodística
COPIAPÓ, CHILE — El 13 de octubre de 2010, el planeta entero se paralizó. Más de mil millones de personas sintonizaron sus televisores para presenciar cómo la cápsula Fénix 2 emergía desde las profundidades del desierto de Atacama, devolviendo a la vida a 33 hombres atrapados a 700 metros bajo tierra durante 69 días. Aquella gesta, calificada como el mayor rescate minero de la historia, transformó a Chile en un símbolo global de fe, resiliencia e ingeniería.
Hoy, al cumplirse 16 años de la hazaña, las luces de las cámaras internacionales se han apagado por completo. En las inmediaciones de la Mina San José, el viento del desierto arrastra el polvo sobre un memorial semiabandonado, reflejo fiel de una realidad amarga: el profundo contraste entre la fascinación que el evento aún genera en el extranjero y el evidente olvido institucional que los sobrevivientes acusan por parte de las autoridades chilenas. Sin embargo, la efeméride de este año llega cargada de una indignación mayor, marcada por una alarmante ola de accidentes mortales recientes que demuestra que las lecciones estructurales de la tragedia aún no se han aprendido.
Héroes globales, postergados locales.
Para los protagonistas de la epopeya, el aniversario no es sinónimo de celebración, sino de una dolorosa reflexión sobre el desamparo. Figuras emblemáticas del grupo, como el exjefe de turno Luis Urzúa y el minero Omar Reygadas, han manifestado públicamente que el reconocimiento que reciben fuera de las fronteras contrasta drásticamente con la indiferencia local.
“En el extranjero todavía nos recuerdan con un respeto inmenso, pero aquí, en nuestra propia región y país, pareciera que para las esferas oficiales ya no existimos”, señaló con amargura Reygadas en el marco del reciente estreno de la docuserie de National Geographic sobre el suceso.
Muchos de los 33 enfrentan la vejez con graves secuelas psicológicas (estrés postraumático) y problemas respiratorios crónicos derivados de la silicosis. Lejos de la supuesta riqueza que el cine y los libros prometían, la gran mayoría debe subsistir con pensiones modestas, tras librar una batalla judicial de más de trece años para que la Corte Suprema ratificara una indemnización por la negligencia fiscalizadora del Estado en 2010.
La crítica actual: Las alarmantes cifras que rompen el relato de la seguridad
El mejor homenaje que las autoridades podrían rendir a este hito es una minería segura. Sin embargo, los sobrevivientes miran con profunda preocupación cómo la industria extractiva chilena atraviesa hoy una de sus peores crisis de siniestralidad en los últimos siete años.
Según los balances oficiales del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), el año pasado cerró con una señal de alerta máxima al registrarse 20 trabajadores fallecidos en faenas mineras, lo que representó un violento incremento del 81,8% en comparación con las 11 víctimas de 2024. Lejos de aplacarse, la tragedia continúa su marcha: en lo que va del presente año ya se acumulan 12 muertes, con una alarmante concentración de seis trabajadores fallecidos en un trágico lapso de apenas 21 días entre finales de septiembre y mediados de octubre.
Esta seguidilla de muertes ha golpeado tanto a la pequeña minería artesanal como a los gigantes de la industria estatal y privada. Entre los casos más dramáticos se encuentra el fallecimiento de dos operarios subcontratistas atrapados por un alud de nieve y barro en la División El Teniente de Codelco, la muerte de un mantenedor mecánico en Radomiro Tomic, un deceso en Minera Escondida, un accidente fatal en la mina Los Colorados (en la misma Región de Atacama) y, el más reciente, un trabajador de 66 años que perdió la vida tras caer al interior de una máquina chancadora en Illapel.
Charlas de oficina vs. la realidad en la faena
Para Omar Reygadas, quien tras el rescate volvió a pisar los yacimientos e incluso ejerció cargos de supervisión, la explicación de esta crisis es clara: existe una enorme brecha entre las normativas de papel y la realidad del subsuelo. “Las charlas, las reuniones y los extensos procedimientos administrativos que se dictan en las oficinas son insuficientes si las medidas de prevención no se trasladan de forma efectiva al lugar exacto donde el minero arriesga el físico”.
El propio Luis Urzúa aprovechó la conmemoración de este 13 de octubre para alzar la voz por sus compañeros en actividad, realizando un llamado urgente a las autoridades y directorios empresariales para reforzar la fiscalización en terreno y endurecer las políticas de prevención. Desde el mundo sindical, la crítica apunta a que las metas productivas y operacionales de las compañías se siguen anteponiendo sistemáticamente a la integridad física de los trabajadores.
La conmemoración de este año en Atacama se vive sin desfiles oficiales ni discursos gubernamentales celebratorios. A 16 años de aquel papel escrito con lápiz rojo que conmovió a la humanidad, queda en evidencia que el verdadero peligro de la minería chilena ya no radica únicamente en la inestabilidad de la roca, sino en la fragilidad de un sistema de prevención que parece olvidar el valor de la vida humana una vez que los ojos del mundo dejan de mirar.
Raya para la suma Renovación Nacional el partido del presidente Piñera, Presidido por Fernando Ghiglino los únicos que recordaron esta fecha asistiendo a hermosear el lugar de la gesta histórica de los 33.-
