En escuela María Luz Lanza Pizarro de Copiapó cierran exitoso mes andino Amaru Panqara

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Actividades públicas, un encuentro musical y hasta clases de danza fueron parte de la edición 2018

Poniendo broche de oro al mes andino Amaru Panqara 2018, que desarrolló diversas actividades durante todo octubre, entre ellas un extenso pasacalle, un encuentro musical y clases de danza en colegios de Copiapó; la agrupación Runachay (Liceo Tecnológico de Copiapó) y estudiantes de la Escuela Diferencial María Luz Lanza Pizarro presentaron en su establecimiento una coreografía preparada especialmente para la celebración de la semana del niño que la institución festejó durante la última semana de octubre. Dando comienzo al acto principal -que contó con la participación de toda su comunidad educativa- los alumnos realizaron un montaje andino dirigidos por la profesora Maritza Espinosa (Liceo Tecnológico) y acompañados por integrantes de la agrupación Runachay. Al respecto, el bailarín Cristopher Rojas manifestó estar “muy contento por los resultados obtenidos con Amaru Panqara y feliz por la invitación a participar con los pequeños de la escuela María Luz Lanza Pizarro”.

De esta manera se dio término al mes andino Amaru Panqara, que según explicó la profesora Maritza Espinosa, “en su versión 2018 además de llevar la cultura a la calle, integró a chicos de diversas escuelas y liceos en actividades formativas relativas a danza y música andina, para fortalecer habilidades blandas y aprendizajes significativos, brindado además espacios para socializar lo aprendido tanto en sus comunidades educativas como frente a la comunidad”, haciendo referencia a la participación de alumnos de la Escuela Especial Los Conejitos, de Fundación Coanil, en el pasacalle del pasado 20 de octubre.

Cabe destacar que el Carnaval Andino Amaru Panqara fue una iniciativa apoyada por el Gobierno Regional de Atacama, a través de la glosa 2% de Cultura del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), nacida de la inquietud de las agrupaciones andinas de Copiapó como expresión de festejo y celebración, poniendo en valor los  ritmos del norte y nuestra tradición cultural prehispánica de comunión entre el hombre y la tierra. Siendo su precursor el fallecido profesor Segundo Irribarren, de quién recoge su nombre la agrupación a cargo de la organización del evento.