Estrategia Regional de Atacama 2018-2030: Un oportunidad de vinculación y articulación

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El presidente Sebastián Piñera, ha fijado como metas de su programa de gobierno el impulso social, económico e institucional. La SUBDERE, consiente de la misión institucional que le corresponde, en materia de descentralización y transferencia del poder político económico y administrativo, estableció como objetivo la creación de la Estrategia Regional de Desarrollo (ERDA) para el período 2018-2030.

Para medir el bienestar sobre las personas en base a las políticas públicas gubernamentales, tanto el Gobierno Regional con el CORE Atacama, acordaron que es de alta importancia contar con una nueva estrategia, que entregue como producto un instrumento de largo plazo, que defina cómo se logrará el desarrollo de la región y dónde estarán puestos los acentos a dicho programa. Este instrumento rector de la planificación regional, contempla una visión de futuro, la que se entiende como la hoja de ruta para toda la institucionalidad pública regional, que nos permitirá avanzar en la construcción de una región que tiene como centro el desarrollo y progreso del territorio, con la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

El inicio de los trabajos de esta estrategia está programada para el mes de octubre y combinará la participación ciudadana de los sectores productivos, gobiernos locales y el conocimiento técnico, para así crear un instrumento que visualice una región prospera que se proyecte de manera integrada, armónica y equitativa, incluyendo las particularidades de nuestro territorio rica en recursos naturales y con una historia que destaca en el país.

Producto de este desafío, invitamos a los actores representativos y vinculantes a construir la planificación territorial de Atacama. De esta forma, aseguraremos un futuro distinto con mejores oportunidades, reconociendo a las personas  y cada uno de los integrantes de la familia,  como sujetos y entes del desarrollo, poniendo en valor el patrimonio y fortaleciendo la identidad local, asegurando el crecimiento económico que se traducirá en desarrollo social, a través del mejoramiento de la calidad de vida e inclusión social, y apuntando al uso adecuado de los recursos naturales con la promoción de la sustentabilidad del territorio. De esta forma, podremos transitar hacia una mejor sociedad, con un bienestar permanente, apalancados por el conocimiento y la innovación, permitiendo enfrentar con mayor fortaleza las brechas y desigualdades territoriales que nos comprometemos a superar.