MANFLAS CELEBRA LA INAUGURACIÓN DE SU PRIMERA PLAZA COMUNITARIA

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Localidad se encuentra en el sector rural, a unos 110 kilómetros al interior de Copiapó

Una verdadera fiesta fue la que se celebró en Manflas (110 kilómetros de Copiapó, en la comuna de Tierra Amarilla, Camino CH 393) con motivo de la inauguración de la primera plaza de esta comunidad agrícola, cuyo emplazamiento data de tiempos inmemoriales, como un lugar de paso para los habitantes de las primeras comunidades prehispánicas y, posteriormente, como una hacienda ganadera.

Manflas es un lugar especial. Su comunidad se encuentra dentro de una hacienda privada, lugar donde opera actualmente Agrícola Dainal -abocada a la producción y exportación de uva de mesa-  y su población corresponde en un 100% a trabajadores agrícolas y sus grupos familiares. Unas 150 personas viven en Manflas de manera permanente. Sin embargo, durante la cosecha su población aumenta hasta las 500 personas.

Dentro del lugar opera la Escuela Félix Susaeta, un verdadero símbolo de educación de calidad en la Región, la que entrega escolaridad a los hijos de los trabajadores y niños de otras localidades cercanas (como Los Loros, Las Vizcachas y Rodeo), cuyos padres ven en el establecimiento una opción para que sus hijos puedan desarrollarse de manera sana y con una buena base académica. De lunes a viernes, un bus de Agrícola Dainal parte de madrugada a buscar a este grupo de niños y al final de la jornada los lleva de vuelta a sus casas.

“Llegué hace cuatro años. La gente es muy amistosa y el sector es hermoso… hay muy pocos lugares con tantos árboles en el valle. Se preocupan de los trabajadores, hay jardín infantil y la escuela para que los niños estudien y sus padres puedan trabajar. Me gusta la idea de la plaza porque va a propiciar una mayor participación y nos permite conectarnos con las demás personas”, dice Arturo Sánchez, chofer del bus escolar.

“Este lugar representa un anhelo muy esperado y que iniciamos hace dos años, como parte de un diálogo en torno a nuestra identidad y visión. Hoy día se materializa con esta plaza, que fue concebida y construida por las mismas personas de la comunidad, lo cual le da aun más valor”, señala Rodrigo Susaeta, gerente general de Agrícola Dainal.

Actividades comunitarias

La jornada se inició muy temprano con un desayuno comunitario, el que congregó a unas 80 personas y se organizó a partir de las donaciones de los propios vecinos y la empresa. Té de canela, calzones rotos, queques caseros, sándwiches y otras exquisiteces fueron parte del menú que los asistentes disfrutaron a primera hora de la mañana.

Posteriormente, se dio inicio a la ceremonia con la presencia de autoridades locales, representantes de los trabajadores y la comunidad. Tras el tradicional izamiento de la bandera y canto del himno nacional, vinieron las presentaciones artísticas de los niños de la Escuela Félix Susaeta. Un grupo de jóvenes representó una hermosa pieza de danza inspirada en la cosecha de la uva, mientras que los más pequeños recitaron versos alusivos a Manflas.

“Es muy valorable el proceso de participación que se llevó a cabo para llegar a levantar esta plaza y el hecho que haya sido construida por personas que viven en este lugar la hacen aún más valorable. Es un tremendo aporte al mejoramiento de la calidad de vida de las personas del sector rural”, señaló Patricio Araya, Seremi de Agricultura.

Entre las actividades destacó la participación de un grupo de tejedoras de Manflas que ornamentó la plaza con sus trabajos a croché, a partir de la técnica de Urban Knitting, la que entrega colorido y calidez a los espacios públicos. “Este trabajo se inició hace dos meses atrás. Cada tejedora tenía que desarrollar paños de distintos diseños, los que después se van uniendo y finalmente se instalan en la plaza a modo de intervención urbana”, señaló Rosa Cáceres, asistente social y encargada de relacionamiento comunitario de Agrícola Dainal.

“Esta empresa tiene una condición especial dado que gran parte de los trabajadores viven acá. La plaza les da más expectativas a la gente, como un lugar de encuentro y sana convivencia”, señala Lina Arrieta, presidenta de APECO.

Otra iniciativa fue la exposición de trabajos de arte en artillera de los alumnos de 4to a 8vo básico, inspirados en Violeta Parra y el desierto florido. Además, se dispuso de una biblioteca móvil -gratuita y abierta a toda la comunidad- y 3 funciones de mini teatro, bajo la técnica “Lambe lambe”, traídas por el colectivo “La Pata Sucia” desde Valparaíso.

“El teatro Lambe lambe surge en Salvador de Bahía y su nombre viene de las antiguas cajas fotográficas que se reutilizan como escenografía para dar vida a pequeñas historias de no más de dos minutos, protagonizadas por marionetas. Es una experiencia personal, de carácter visual y sonora”, dice Luis Romero, del colectivo La Pata Sucia.