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Chile con carácter

Por: Cristina Bravo Bassi, Abogada.

 

“Da esta orden al pueblo:

Van a pasar por el territorio de sus hermanos… Aunque ellos les tienen miedo; anden con cuidado…”[i]

Hoy en día, existe un sinnúmero de manifestaciones de chilenos en redes sociales, ya sea, apoyando la causa boliviana y otros, con exacerbadas muestras de patriotismo, sin embargo, fuertes son las declaraciones de ciudadanos bolivianos, y dentro de ellos, su propio presidente, frente a los alegatos finales que están por resolverse en la Corte Internacional de Justicia dentro de los próximos meses.

Sabemos que, conflicto entre estados y guerras han existido desde el inicio de los tiempos, por lo mismo en 1921, con la sola finalidad de resolver los problemas de derecho internacional, se creó la Corte Permanente de Justicia Internacional, de conformidad al artículo 14 del Pacto de la Sociedad de las Naciones, y esta última, mutó en lo que hoy conocemos como la Corte Internacional de Justicia, que según Ossorio, la define como  un organismo auxiliar de carácter judicial, donde su asentamiento se encuentra en la Haya, y si bien fue  creado por Naciones Unidas, al término de la segunda guerra mundial, su función es la de zanjar las diferencias que voluntariamente le sometan los Estados miembros, primordialmente en temas de interpretación de tratados, e infracción de obligaciones internacionales.

Chile ha sido demandado por el gobierno Boliviano, y su demanda internacional fue efectivamente admisible, no obstante, pareciera ser que los chilenos, tienen una suerte de desconfianza en un eventual fallo desfavorable para nuestro país, pero, si bien Evo Morales ha generado grandes algazaras en redes sociales, motivando a su pueblo en una suerte de “esperanza de sueño platónico”, creemos que el gobierno ha hecho las cosas bien, y goza de fuertes y concretos argumentos de hecho y fundamentos de derecho, para obtener una sentencia a nuestro favor.

Lo sorprendente y que no deja de causar curiosidad, son las declaraciones de algunos de nuestros parlamentarios, que más que chilenos, parecen defensores del sueño boliviano, lo que deja en el tintero la duda frente al tema ¿qué pasa con el nacionalismo y patriotismo en Chile?

Estamos claros que, el nacionalismo es una ideología y que el patriotismo un sentimiento, pero, cuando hablamos de fronteras, de tierra que se ha ganado en justa batalla y con la sangre de nuestros soldados, no podemos dejar ni ideología ni sentimiento alguno en el abandono.

Es indiscutible que, ha  existido un fallo previo y que en su forma y fondo, la CIJ, se limitó a admitir un procedimiento contencioso, pero, sólo, frente a una obligación de negociar, lo que nos genera una suerte de tranquilidad frente al tema de soberanía, toda vez que, ni un milímetro ni centímetro de territorio chileno está en discusión, ya que la demanda boliviana aunque tiene hechos solapados y desvirtuados, no tienen sino, escuálidos argumentos para solicitar, dentro de sus peticiones concretas; negociar con Chile el acceso soberano al mar de buena fe, prontamente y de forma efectiva.

Han pasado aproximadamente 135 años desde la guerra del pacífico, y el tratado internacional de 1904, tratado de paz, posterior a esta última, deja en evidencia que Bolivia renunció voluntaria, soberana y perpetuamente la salida al mar, siendo este último aprobado en aquella época, de forma unánime por el mismísimo congreso de Bolivia.

Uno de los principios básicos del derecho internacional es el llamado Pacta Sunt Servanda que, según Estriche, “posee un origen onomatopéyico, en consonancia con el ruido que hacían los hombres al chocar las manos en señal de paz, amistad o asentimiento, al ponerse de acuerdo en una materia. Carecía de acción judicial para exigir su cumplimiento. Equivalía a una obligación natural hasta que los pretores lo consideraran acción[ii] no obstante, en el derecho internacional, cobra gran relevancia, puesto que se emplea para hacer alusión al carácter obligatorio de los tratados, es decir, “lo pactado; obliga”, lástima que exista una nación que aún no lo tenga incorporado dentro de su ordenamiento jurídico.

Chile en cuanto a su política exterior, es concreto en plasmar 3 pilares fundamentales que son: el respeto al derecho internacional, promoción de la democracia y respeto a los derechos humanos, y la responsabilidad de cooperar, y así lo ha hecho, puesto que “el más legítimo y efectivo recurso con que cuenta Chile para hacer valer sus derechos en el ámbito internacional, es el respeto e irrestricto apego a los instrumentos jurídicos que regulan las relaciones internacionales. El derecho internacional es, a la vez, el medio principal a través de la cual es posible limitar la imposición de la fuerza en el manejo de las relaciones entre los Estados. En ese sentido, su respeto es una condición indispensable para la preservación de la paz y la seguridad en la sociedad internacional.”[iii]

Por lo ya expuesto, Chile ha invertido más de 200 millones de dólares sólo para el equipamiento del puerto de Arica, sin dejar de lado que acceso al mar, Bolivia ya lo tiene, pero, acceso soberano; es harina de otro costal…

Creemos firmemente que la CIJ de ceder soberanía no puede hablar, puesto que estaríamos frente a un vicio de “ultra petita” y si nos obligan a negociar, lo más lógico sería, acogernos a la voz latina “nemo tenetur edere contra se” principio de derecho básico, acogido por las legislaciones, donde nadie está obligado a ir contra sí mismo, en conclusión, “Chile no puede seguir de rodillas, ni humillado por tribunales internacionales que no respetan los tratados legítimamente firmados entre las naciones. Hay que ponerse firmes y de pie, exigiendo el cumplimiento de los Tratados y el respeto por nuestra historia, tanto en el extranjero como al interior de Chile. Abandonar el Pacto de Bogotá es el primer paso”[iv], puesto que éste, es un instrumento firmado en la IX Conferencia Interamericana que, de conformidad al artículo 23 de la carta de la OEA, establece los procedimientos aplicables a la solución de las divergencias entre los Estados Americanos, por los medios pacíficos regionales antes de llevarlos al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En este convenio, el arbitraje, surge coordinado con la justicia internacional, pero, si esta última no existe, estamos frente a un tratado, que sólo nos genera pérdida de tiempo, pérdida de dinero y disgusto.

Finalmente terminaré recordando la frase célebre del mítico Manuel Rodríguez: “Aún tenemos patria ciudadanos” y por mi cuenta les digo, a todos los que apoyan a Bolivia, “no se olviden nunca de ella”.

[i] Deuteronomio 2:4

[ii]E. Enrique Diémer johannsen, Olga Cerda Valdés, “Diccionario  jurídico chileno y ciencias afines”, Santiago- Chile, editorial Lexis Nexis, 1° Edición Agosto 2006, p. 664

[iii] minrel.gob.cl/principios-de-la-politica-exterior-chilena/minrel/2008-08-02/194424.html

[iv]Columna José Antonio Kast,  www.theclinic.cl/2018/03/19/columna-jose-antonio-kast-la-haya-cuando-nos-humillan/