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Yo quiero vivir en Atacama

Yo quiero vivir en Atacama

Columna de Opinión de Paula Guerrero Zaro, Ingeniero Civil Industrial

Podríamos decir que existe un antes y después de los aluviones de los años 2015 y 2017, sin duda alguna cambia la vida de los habitantes principalmente de Copiapó, Tierra amarilla, Diego de Almagro y Chañaral. Si uno realizará un diagnóstico podríamos evaluar positivamente el actuar de los privados en materia de emergencia pero negativamente el accionar del Gobierno. Esto queda en manifiesto en la forma de organización, como en la entrega de las ayudas, luego vino la reconstrucción lo cual se torno en un proceso muy lento y los proyectos/programas no fueron con la velocidad que necesitaba la región para que volviera a levantarse. Es por ello, que la realidad que vive Atacama desde luego es diferente a otras regiones, instalándose la inseguridad, el sentido de vulnerabilidad que están expuestas las ciudades ante riesgos de origen natural. La reflexión debe estar puesta en cómo escuchamos las preocupaciones de las comunidades y cómo las acogemos de acuerdo a su pertinencia. Por eso, es imprescindible que el trabajo que realicen las consultoras en su fase de levantamiento, en pos de obras de contención de aluviones y aumento de caudales, tengan esa mirada de abordar el riesgo desde la perspectiva socionatural, involucrando a las personas que viven en las comunas, rescatando sus experiencias empíricas que permitan mitigar las vulnerabilidades, y hacer de las comunas lugares con calidad de vida, donde se instale en cada persona el sentir: “Yo quiero vivir en mi comuna”.

El gran desafío es contar con un Plan de reconstrucción realista a lo que viven sus habitantes y que no se limite a un mero cumplimiento, esto ya es un compromiso del Presidente Piñera y de sus equipos de colaboradores. Se hace necesario e indispensable brindar seguridad y tranquilidad a las personas y sus comunas como también un desarrollo regional debe ir de la mano de sus habitantes y que estos quieran desarrollar comuna, para ello el Estado debe dar garantías que permitan que las personas no emigren de sus lugares de origen, creándoles sentido de identidad y pertenencia. Esto último es importante no sólo en lo social sino en lo económico y laboral, no basta que el desarrollo se limite al empleo sino a la cadena de servicios comerciales, educacionales, salud, vivienda, entorno, medio ambiente, conectividad, entre otros; la sumatoria de estos factores gatilla que las familias se instalen y se proyecten en el tiempo reduciendo el factor de que una comuna se convierta de paso o de transición, ya existen algunos indicadores que deben revertirse como la cantidad de electores que en los últimos 4 años han disminuido, otro indicador es el ICVU (índice de calidad urbana) que está a la baja, como también la reducción de proyectos mineros y la precarización que ha ido de la mano con los empleos transitorios que han aumentado.

En suma, La responsabilidad y la exigencia a los equipos políticos como Intendente(a), CORE, senadores, diputados y equipos técnicos es mayor que hace cuatro años atrás. Por ende, la planificación y la concreción de los proyectos es fundamental trabajarla en equipo.